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Cuatro mujeres asesinadas en España, víctimas del terrorismo machista, en apenas 24 horas. Desde el Consejo del Poder Judicial (que debe exigir a sus administrados el mayor celo posible para identificar actitudes que puedan derivar en asesinatos) hasta los políticos en campaña tuvieron un recuerdo para las víctimas. Todos coincidieron en que había que “hacer algo” para acabar con la peste.
Mariano Rajoy incluía entre sus recetas “más juzgados, policías y medidas preventivas”, con esa voz y tono que se le pone en campaña, como de estar dando en exclusiva la fórmula del invento de la pólvora. De las dos primeras nadie duda, nunca son suficientes, por mucho que sea imposible poner un vigilante en cada hogar. Pero todos sabemos que la única medida preventiva eficaz es la educación, y está en nuestras manos, en la escuela, en una labor a largo plazo, el lugar donde estudiar los valores de igualdad de derechos y deberes entre sexos, en la asignatura de ¡Educación para la ciudadanía! que tanto desprecia el Partido Popular.
Y para empezar, habría que eliminar de la escuela las religiones y sus asignaturas-catequesis, fuente inagotable de aprendizaje de las desigualdades y privilegios, del desprecio por parte del hombre a la mujer.
Las tres religiones del Libro son especialmente crueles con la mujer, y ello queda grabado a fuego en el comportamiento colectivo. La menstruación y la falta de virginidad son asimiladas por ellas a un estado impuro de la mujer. Una mujer que nació de una costilla del varón por un capricho de dios, porque no era bueno que el rey de la Creación “estuviese solo”. Un ser de segunda que no puede alcanzar el sacerdocio porque “si Jesús así lo hubiese querido habría tenido a mujeres entre sus apóstoles”. El varón puede administrar sus sacramentos, pero ella sólo puede ser la esposa sumisa.
Durante siglos fueron “señoras de”, que tenían que pedir permiso al marido para abrir una cuenta corriente, y que aun hoy pierden sus primer apellido en favor del esposo en muchos países. Oprimidas por religiones en que se permite golpear a la esposa si no obedece (Corán 4:34), que la aparta de los ojos de las miradas lascivas del varón con telones sobre su rostro, que, al contrario de lo que ocurre con el amante, a la adúltera la condena a lapidación hasta la muerte, que no puede caminar por la calle si no va a acompañada de un varón de la familia, que tiene limitados buena parte de los derechos de los que disfruta el hombre.
Bastaría con un par de generaciones que sustituyesen la religión -y su putrefacto ejemplo de desigualdades- por Educación para la ciudadanía para evitar tanta crueldad. Las otras medidas son pan para hoy y hambre para mañana.
Fuente: El blog de Manolo saco
La trampa estadística
“El servicio de urgencias del hospital Severo Ochoa de Leganés pasó de los 203 fallecidos del año 2004 a los 99 de 2007”, dice el PP en el argumentario que ha repartido entre sus dirigentes. El dato es cierto, pero esconde dos trampas. La primera, que en el año 2004 aún no funcionaba a pleno rendimiento el vecino Hospital de Fuenlabrada. La segunda, que la Comunidad de Madrid, después de cesar a Montes, ordenó al hospital que los pacientes que estaban a punto de morir en urgencias fueran trasladados a planta, hubiese camas o no. Uno de ellos falleció en el ascensor.
La prueba diabólica
“Que no haya podido probarse no significa que no hubiese mala praxis”. La frase es de Juan José Güemes, el actual consejero de Sanidad de Madrid. En derecho, a esta falacia contra la presunción de inocencia la llaman probatio diabolica, un concepto que viene de los tiempos de la Inquisición: si un reo confesaba bajo tortura, era culpable; y si no lo hacía, también, porque eso demostraba que el diablo le había dado fuerzas para resistir. Por las mismas, que no haya podido probarse no significa que Güemes no sea tan honrado como su suegro, el siniestro Carlos Fabra.
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Otra mentira más, ésta en la larga cuenta de Eduardo Zaplana: “La Consejería de Salud de Madrid no hizo nada más que entregar al fiscal 400 denuncias“, dijo esta semana en 59 segundos. Al portavoz del PP le fallan algunos números: no eran 400 denuncias, era una denuncia anónima donde se acusaba a los médicos de 400 asesinatos.
En realidad, fueron dos denuncias. Hubo otro anónimo, dos años antes, que también se investigó y también quedó en nada. La novedad fue que esta vez la Comunidad de Madrid hizo algo más: dar pábulo al anónimo (otra similitud con la Inquisición), ponerse al frente de la campaña y considerar a los médicos culpables hasta que se demostrase lo contrario.
Y lo contrario se ha demostrado. Y les ha dado igual.
Fuente: Escolar.net
Segundo día de resaca. Veinticuatro horas para mendigar un poco de vergüenza, y no la han encontrado. No han pedido perdón, como no lo pidieron cuando los tanques aliados entraron en Irak en busca de unas armas de destrucción masiva inventadas, entre otros, por José María Aznar. Como tampoco lo hicieron cuando los jueces demostraron que no existía ninguna conspiración ajena a los islamistas que provocaron la matanza del 11-M, supuestos cómplices (PSOE, policías, fiscales, jueces) que no se escondían “en desiertos lejanos, ni en montañas remotas”.
Jamás piden perdón. Ni ahora, después de haberse demostrado falsa la imputación de cuatrocientos asesinatos en lo que hasta ahora había sido conocido como “caso hospital Severo Ochoa”, y que desde ahora se conoce ya como “caso Lamela”. Y lo mantendrán hasta que el meapilas acabe sentado (le dejaremos sentarse, no hay por qué torturarlo como le gusta a él que hagan con los enfermos terminales) en el banquillo de los acusados.
Ellos, que solicitan nuestro voto para gobernarnos, de tan perfectos que son dan miedo. Todos los que os habéis casado con la mujer o el hombre perfectos sabéis de qué os estoy hablando. Ni un momento de duda, de debilidad, ni una equivocación, la culpa siempre es del otro, capaces de negar la infidelidad aunque les pillen en la cama con su amante.
El sucesor en el cargo de Lamela como consejero de Sanidad, el tal Juan José Güemes, siguiendo al pie de la letra la doctrina oficial de su partido (de su partido en dos) de persistir en el error llegó a decir ayer que al doctor Montes se le destituyó “por razones organizativas”, y que, además, “fue una decisión bien tomada”, a pesar de las pruebas en contra que hoy conocemos y conocen. Él debería saber, por razón de su nuevo cargo, que, como sostienen todos los médicos del hospital que ellos pusieron en cuarentena con su acusación criminal, que los pacientes terminales mueren hoy con mucho más dolor que antes, por culpa de los talibanes que provocaron entre los profesionales de la medicina un miedo insuperable a prescribir dosis de calmantes que les puedan incriminar.
La medicina es una ciencia que gana batallas parciales pero que siempre pierde la guerra. Todas las medicinas son finalmente un fracaso… excepto la que ayuda a mejorar nuestro tránsito a la otra vida. Los fundamentalistas del PP se empeñan en desbaratar la única medicina salvadora, la medicina contra el dolor. Todas las demás siempre acaban siendo derrotadas por la muerte.
Como insinuaba ayer uno de los contertulios, se merecen como castigo que en su lecho de agonía no tengan cerca a un indulgente doctor Montes, y sí a un sacerdote que les torture con visiones del infierno.
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Esto me recuerda el viejo chiste del tipo que se va al infierno, le abren la puerta, y aparece un diablo con una copa de champán (un R.D. Bollinger, pongamos por caso) en una mano y una bandeja de canapés en la otra. El condenado, acojonado, pregunta qué es todo esto. Y el diablo le cuenta que aquello es el infierno, un lugar confortable donde la gente se ama, donde han ido a parar las mejores putas, los mejores músicos y poetas… Y en esto, el condenado fija su mirada al fondo del inmenso salón donde un grupo de gente hierve en grandes ollas de aceite, alanceada por los tridentes de los demonios. ¿Y aquello qué es? Es el infierno de los católicos –contesta el diablo-… pero es que a ellos les gusta.
Fuente: El Blog de Manolo Saco
La diócesis de Cartagena va a enviar a los jóvenes católicos de la región de Murcia a la calle para defender los pilares de la Iglesia Católica. “Promoveremos la virginidad hasta el matrimonio o el rechazo al condón y al matrimonio homosexual”, dice uno de los jóvenes que se ha ofrecido voluntario para esta especie de brigadas católicas.
El delegado diocesano de Pastoral Juvenil del Obispado, Manuel Roberto Burgos, matizó ayer que la defensa de la moral sexual no es el objetivo específico del proyecto. “Formaremos en siete reuniones a los que se presenten voluntarios para que tengan argumentos si debaten con los jóvenes y para que intenten evangelizar en lugares de ocio, colegios e institutos”, explicó.
La idea, apuesta personal del obispo Juan Antonio Reig Pla, consiste en captar voluntarios en reuniones convocadas por e-mail.
Sobre todo entre jóvenes de movimientos cristianos con fuerte presencia, como los Neocatecumenales y el Opus Dei.
En Cartagena ya se han ofrecido 150 jóvenes para el proyecto, denominado Misión Joven.
Cuatro meses de campaña
Estar tomando una cerveza en un bar y que lleguen dos jóvenes a contar lo que denominan ‘testimonio de fe’, como hacen los mormones o los testigos de Jehová, será una realidad en Murcia a partir del 10 de febrero. Ese día se celebrará un encuentro de voluntarios en la plaza de la Catedral.
Hasta el 13 de mayo acudirán a centros comerciales, universidades… “Sabemos que habrá quien se burle de los chicos voluntarios, pero ellos son conscientes”, explica Manuel Roberto Burgos.
El propio obispo ha convocado hoy a los jóvenes católicos de Lorca, y mañana a los de la ciudad de Murcia en una parroquia. Él mismo quiere convencerles de que se sumen al proyecto.
La semana que viene se harán reuniones en las parroquias de todos los municipios de la región.
Fuente: 20 minutos
Según vas cumpliendo años se te va cayendo el pelo, incluido el de la lengua (¿de dónde vendrá el dicho de no tener pelos en la lengua?) que te impedía contar sin tapujos las verdades del barquero o te dictaba prudencia.
Es lo que le ha ocurrido a Manuel Fraga, presidente fundador del PP, que a sus 85 años bien cumplidos puede decir las mayores inconveniencias para la estrategia de su partido, sin que a sus correligionarios les quede otra opción que reírle las gracias. Con su lengua de trapo, quizá para sujetar la dentadura postiza, de vez en cuando suele poner en estado de nervios con sus salidas extemporáneas a los más jóvenes de su tribu.
Cuando su pupilo digital, José María Aznar, ponía a parir a Fidel Castro ante la seño, George W. Bush, Fraga se hacía fotos con el dictador y le decía lindezas al oído como estas: “Más allá de las diferencias ideológicas, y nunca lo hemos negado, Fidel Castro… es uno de los muchos símbolos de este mundo hispánico que tantas veces fue glorioso, estuvo dividido, fue despreciado injustamente y es un símbolo de independencia”. Ahí queda eso.
O bien otro día no sólo no condena sino que alaba al régimen asesino de Franco del que fue ministro y cómplice, mientras Mariano en su cayuco de precampaña rema trabajosamente hacia la orilla del centro.
A la Iglesia le iba mejor cuando hablaba en latín. Los fieles no se enteraban de las insensateces que se contaban, por ejemplo, en las sagradas escrituras. Aplicado, pues, a la política, no se puede ir por ahí, como Fraga, haciendo promesas que se entiendan. Arias Cañete, por ejemplo, ante los reveses de la economía en el último trimestre y los desastres apocalípticos que alimentan desde su partido para el curso que viene, promete “medidas de choque” que nadie conoce pero que serán tomadas por sus creyentes como si se las hubiera dictado el Señor detrás de una zarza ardiendo. Se da por supuesto que unas medidas de choque acojonan a la crisis más pintada, sin necesidad de entrar en más detalles.
Y sin embargo, ahora que Rajoy, como ya habéis visto, rehuye la pregunta sobre si derogará los matrimonios gay en el caso hipotético de que gobierne, Fraga, el valedor de Ruiz Gallardón, farfulla entre dientes que si el PP gana las elecciones de marzo “habrá que reconsiderar leyes como la del divorcio exprés o la que permite el matrimonio entre homosexuales”. Uno disimulando como puede, y el otro se sale con la copia literal de la prédica de los obispos, quizá porque se siente, por edad, muy cerca ya de su tránsito al paraíso prometido. ¿Quién le manda al senador durmiente ser tan claro, tan explícito a dos meses de las urnas? ¿No sabe que luego las promesas hay que cumplirlas? ¿Es una orden o un consejo para Mariano?
Al menos es todo un indicador: me atrevo a aventurar que si nadie en el PP sale a desmentir pronto a Fraga puede ser un síntoma de que Gallardón irá al fin en la lista de Rajoy por Madrid, el otro gran enigma del enigmático presidente del PP que nos será desvelado el próximo día 17.
Los ancianos de la tribu, como don Manuel, tienen estos privilegios, que cualquier tontería suya suele ser tomada como una sabia sentencia.
Fuente: Blog de Manolo Saco
No tengo un interés especial en aplaudir la gestión económica del gobierno socialista, pero desde luego lo que no soporto es que quienes nos pusieron donde estamos, basando el crecimiento económico nacional en el ladrillo, quieran aparecer ahora como los futuros salvadores. Aquellos que con su política económica y su ley del suelo de 1997 consiguieron enriquecer a unos pocos (especuladores, constructores y bancos) a costa de la inmensa mayoría, que somos el resto, pretenden ahora decirnos que con ellos será más fácil llegar a fin de mes… Hace falta tener la cara dura.
Si el PP pretende dar ahora la batalla en el cuestión económica no está de más recordar algunas cifras a modo de resumen:
Principales datos económicos de la última legislatura del PP
- Indice de Precios al Consumo (IPC) año 2003: 3,0 %. Fuente: INE
- IPC acumulado durante la legislatura: 13,5 %. Fuente: INE
- IPC medio total: 3,37 %
- Número de población ocupada primer trimestre 2004: 17.600.400
- Número de parados primer trimestre 2004: 2.287.200 [1]
- Tasa de paro: 11,50 %.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (EPA)
- Precio de la vivienda final año 2003: +18,4 %
- Precio de la vivienda acumulado total: +54,5 %.
Fuente: hoyinversion.com
Principales datos económicos de la actual legislatura del PSOE
- Indice de Precios al Consumo (IPC) año 2007: 4,5 %.
Fuente: INE [2] - IPC acumulado durante la legislatura: 14,1 %. Fuente: INE
- IPC medio total: 3,52 %
- Número de población ocupada tercer trimestre 2007: 20.510.600 [3]
- Número de parados tercer trimestre de 2007: 1.791.900 [3]
- Tasa de paro: 8,03 %.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (EPA)
- Precio de la vivienda final año 2007: +5,1 %. Fuente: ABC
- Precio de la vivienda acumulado total: +44,9 %. Fuente: hoyinversion.com y ABC
Observaciones
- El último año de creación de empleo del gobierno popular fue el 2000. De 2001 al final de la legislatura el desempleo aumentó en 338.700 personas. Fuente: INE
- En la web del INE sólo está disponible variación de enero a noviembre.
- Como sucedia en el anterior post, aun no están disponibles los datos de la EPA (Encuesta de Población Activa) del último trimestre de 2007, por lo que los datos de la actual legislatura aparecen referenciados al final del tercer trimestre.
Algunos factores externos
- Euribor
Al final de la legislatura del PP: 2,3 %
En la actualidad: 4,6 %
Fuentes: Wikipedia, fichaje.googlepages.com - Precio del petróleo
En el año 2000: 25 dólares. Fuente: BolsaCinco.com
En el año 2007: 99 dólares. Fuente: ClaveDigital.com
El constante aumento del precio del petróleo desde el año 2000 tiene varias causas según los especialistas, entre ellas la Guerra de Irak y las sucesivas crisis bélicas con origen en Oriente Próximo, aunque no únicamente estas.
Conviene recordar que la Guerra de Irak –y sus efectos– es también una de las herencias que nos dejó el Partido Popular.
Fuente: 192 muertos 192 mentiras.
Maldigo la poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales, que lavándose las manos se desentienden y evaden”, decía Gabriel Celaya, poeta.
Algunos lectores me piden que sea neutral, ¿para qué? Quieren que sea otro. Pero, vamos a ver, ¿tengo cara de árbitro? Yo no soy objetivo, tengo una ideología y un sentido de la honradez que me inculcaron de niño, por eso me indignan las cosas que aquí escribo, y por eso no escribo lo que demandan mis detractores. Quieren que reparta a todo el mundo: para eso están los carteros. No, no soy igual que ellos. Es más, huyo de su bando aunque se vive mejor. ¡Ojalá tuviera una religión que me perdonara las fechorías con sólo desearlo! Es cómodo eso de que se limpie el historial de pecado con un gesto del confesor parecido al de los magos. A mí me lo hacían de pequeño y era cómodo, te dejaba nuevo, hasta que empecé a mentir en la confesión porque me daba vergüenza contarle a un señor metido en una cabina oscura si me tocaba el pito, o no, mientras me tenía abrazado. Me asustaba, en aquella circunstancia tan íntima, que el tema central de la conversación fuera, precisamente, el sexo, y los malos pensamientos que se pretendían evitar. El camino hacia el confesionario me hacía sentir como caperucita yendo a llevar la merienda a la abuela. Dejé de ir. Me forjé una moral propia, firme. En ella me mantengo. No soy neutral. No soy equidistante. Desconfío de los que declaran vivir en el centro. No existe, es un lugar de paso. Hay que insistir en ello: los que afirman que en política son todos iguales mienten. Tienen sus favoritos. Son como los que dicen que ven la telebasura casualmente, cuando hacen zapping. Se avergüenzan de ello. Les comprendo. Yo no soy neutral, así no tengo que mentir.
Fuente: Asuntos & Cuestiones
En los últimos tiempos han aparecido varios informes, encuestas y estadísticas cuyos contenidos no se suelen relacionar. El ya famoso informe PISA sobre la enseñanza ponía una vez más de manifiesto que España es un país ignorante y además casi ufano de serlo. Lo más grave era que los muchachos españoles cada vez tienen menos comprensión de lo que leen, y que muchos “se pierden” al cabo de sólo tres líneas. Pero, dado el extraño contagio que se produce siempre desde los jóvenes hacia los mayores, me temo que si se hiciera el mismo análisis con la población adulta, el resultado sería apenas más optimista. Al fin y al cabo, otra encuesta nos confirma que el 44,5% de nuestros conciudadanos no lee jamás o casi nunca un libro. Una tercera estadística revelaba que los habitantes de este país son los que menos se interesan por la política en Europa, pero, al mismo tiempo, los más dados a salir a la calle a manifestarse… por cuestiones en teoría políticas. Lo cual, por cierto, no hace falta que nos lo cuente ningún estudio, al menos a los que vivimos en Madrid, edén de los manifestantes.
Ahora bien, en muchas de las más recientes y virulentas concentraciones, he observado que la edad media de quienes vociferaban, enarbolaban banderas y coreaban lamentables pareados (ya sé, esto último es una redundancia), era llamativamente alta. Si no gente anciana –que también la había–, sí talluda: señoras y señoronas con aspecto de desocupadas, hombres más bien arrugados con pinta de jubilados. En las pancartas que portaban, frecuentes faltas de ortografía graves (“Si apollas a la Zeta, es que apollas a la ETA”), y en general con un aire de estar allí por una de dos: por no tener nada mejor que hacer y encontrar en la manifestación una manera de pasar el rato y verse con gente (digamos un botellón de insultos), o por haber sido reclutados y enviados al lugar por algún partido o asociación, acaso por la de Víctimas del Terrorismo, que es una de las más tenaces convocantes de manifestaciones, la mayoría superfluas y para que figure su jefe.
(Un inciso sobre esta Asociación: hará un año escribí aquí una columna contando cómo una amiga mía había sido vituperada y perseguida por comprar El País a la vista de algunos manifestantes convocados por la AVT. Su jefe, Alcaraz, o sus allegados mediáticos, anunciaron que me habían demandado por aquella pieza. No que iban a hacerlo –ya se sabe que amenazar sale gratis–, sino que ya lo habían hecho. Y en uno de sus teledragós de TeleMadrid, el titular dio la noticia de que también me había demandado mi amiga, cuyo nombre ni siquiera yo había mencionado. Alguna gente se interesó por mi suerte, y aun se solidarizó. Todo falso: nadie me ha demandado nunca por aquel artículo, y menos mi amiga, que se sintió algo resarcida. Pero si todos los mencionados –Alcaraz, la AVT, teledragó, TeleMadrid y allegados– mienten sobre sí mismos y lo que han hecho, ¿cuánto no habrán de mentir sobre lo demás?)
Pero volviendo a lo anterior. Si a todos los datos antes enunciados añadimos que cada vez es mayor el número de jubilados, prejubilados y personas ociosas en general; que éstas son cada vez más longevas y se encuentran en buen estado de forma (muchos individuos se retiran o son retirados antes de cumplir los sesenta); y que en España hay ya unos siete meses de buen tiempo al año (y más que habrá, con el calentamiento global), lo cual invita a echarse a la calle sin cesar; entonces yo no sé si alguien se ha dado cuenta de la explosiva combinación: masas de sujetos semianalfabetos, inactivos pero con energías y salud, nada interesados en política pero dispuestos a manifestarse por cualquier cosa –un cabreo o un bocadillo–, que no leen apenas y además no comprenden, con un montón de años por delante para estarse mano sobre mano, ver programas de cotilleos y vergas o, como alternativa casi única, salir a la calle a armar bulla.
No da la impresión de que nadie haya reparado en el problema. Ya sé que hay jubilados que aprovechan su tiempo libre, llenos de intereses y curiosidad. Pero más hay, sin duda, que no saben qué hacer consigo mismos. Y no cabe duda de que andar indignado y encolerizado es una de las cosas que más llenan y distraen, y de fácil renovación. Si uno pone la Cope de buena mañana, se deja inocular el odio, el encabronamiento y la mala follá que brotan invariablemente de esa emisora episcopal, y se enciende a base de bien, bueno, es innegable que quien no tiene nada que hacer se siente vivo y casi útil. Y si le proponen a uno una concentración, en la que va a desfogarse y a ver a los conocidos, de la que los periódicos y televisiones van a dar cuenta haciéndolo sentirse protagonista, ¿cómo se la va a perder? Y así, de un tiempo a esta parte, con manifestación o sin ella, abundan en nuestras calles previejos y previejas furiosos, malhumorados, descorteses, coléricos, que bufan por cualquier nimiedad y que en ocasiones van armados de bastones, o de perros que están dispuestos a lanzarle a cualquiera que les lleve la contraria o les caiga mal. Tómenselo a broma, pero, por si no hubiera ya bastante con las mafias, los neonazis, los antisistema borroka, las bandas latinas, los atracadores y demás, nos han creado otra figura, la del jubilado iracundo, que también invita a cruzarse de acera cuando se topa uno con ella.
La indignación de un sector de la prensa y, como consecuencia, de la opinión pública, por la ausencia de banderas de España en la fachada de algunos edificios oficiales nos obliga a destacar el inmenso amor que tiene esta gente a la gloriosa enseña nacional. “¿De dónde les viene?”, se preguntará algún joven imberbe. “Calla, insensato, no me obligues a hacer memoria histórica que es políticamente incorrecto”.Piden castigo por defecto de uso; yo pediría que se castigara también el exceso. Debería ser una ofensa a la enseña, si es que representa a la “España democrática y constitucional”, envolverse en ella para llamar “maricón” o terrorista a alguien. Se da la gran paradoja de que los que más la aman son, al mismo tiempo, lo que más la mancillan. Tampoco debería usarse para intentar pegar con ella a un ministro, pudiendo utilizar objetos contundentes que no sean sacrosantos, porque se acaba identificando la bandera con el arma y esto crea bucles psicológicos extraños, e inconvenientes asociaciones de bandera con barbarie. Al mismo tiempo, en concentraciones de partido, o en otras más sectarias, donde se insulta al presidente del Gobierno, o se dicen barbaridades sobre la complicidad de las instituciones en el terrorismo, no falta nunca el mar de banderas, no de ese partido o asociación, sino de España, y claro, a fuerza de usarla como bayoneta, acaba siendo distintiva: si ése es su símbolo no puede ser, al mismo tiempo, el de los insultados. La sienten más suya, es su signo de identidad desde hace muchos, muchos años. Ves una bandera en un reloj y sabes a quién vota.
Se quejan de su ausencia en edificios, pero no de que se use para correr a la gente por la calle.
Representará a la madre, pero no a la mía. Era justo lo contrario.
Fuente: Asuntos & cuestiones
Atención, pregunta: ¿qué pecado habían cometido Fernando Trapero y Raúl Centeno, asesinados por ETA en el sur de Francia, para no merecer que la Asociación de Víctimas del Terrorismo se sumara a la concentración unitaria de condena convocada el martes pasado en Madrid? Tenían 23 y 24 años, respectivamente, y eran guardias civiles. ¿Qué les diferenciaba de Ángel Alcaraz, fallecido el 11 de diciembre de 1987, a los 17 años, en el atentado con coche bomba contra una casa-cuartel de Zaragoza, donde murieron otras diez personas, entre ellas dos niñas de tres años sobrinas de Ángel? Pues sí que hay una diferencia entre ambos crímenes: en 1987, Francisco José Alcaraz Martos, hermano mayor de Ángel y tío de las dos niñas asesinadas, no se dedicaba a hacer política.
No es que hicieran falta nuevas pruebas para concluir que Francisco José Alcaraz se había situado justo en el polo opuesto al sentido común, a la prudencia o a la templanza. Pero en los últimos días parece haber decidido adornar todas sus “virtudes” con el broche de la prepotencia. Tenía que explicar de algún modo el hecho insólito de que la Asociación de Víctimas del Terrorismo, de la que es presidente, decidiera no acudir a la primera concentración unitaria que se convocaba desde 2003 para condenar unos asesinatos cometidos por ETA. Y lo explicó: “Por coherencia, no podemos estar al lado de grupos políticos que han estado más cerca de los terroristas que de las víctimas”. Es decir, a este señor le parece “coherente” haber encabezado junto a la plana mayor del Partido Popular ocho manifestaciones contra la política antiterrorista en la legislatura en la que menor número de víctimas y mayor número de detenciones de etarras se han producido y quedarse en casa el martes pasado, cuando hasta el PP no tuvo más remedio que hacerse la foto del consenso tras los disparos en la nuca que acabaron con las vidas de los dos guardias civiles. Ha sido la propia cúpula del PP la primera en probar la medicina de la prepotencia de Alcaraz, aparentemente convencido de que era él quien marcaba la estrategia antiterrorista al partido de Mariano Rajoy, y no al revés.
Porque la verdad es que ya no se molesta en disimularlo. Francisco José Alcaraz ha abrazado con tanta fe la actividad política como en su día abrazó la de los Testigos de Jehová o la de la Iglesia Evangélica. A lo cual, por cierto, tiene todo el derecho, como cualquier ciudadano. Otra cuestión es si la presidencia de una asociación de víctimas del terrorismo es la plataforma adecuada para dedicarse a la política. Alguna voz en la conciencia de Alcaraz le preguntará algún día por su responsabilidad en la división entre las víctimas del terrorismo y en la galopante crispación a la que ha sido sometida la sociedad española desde el 14 de marzo de 2004.
Los argumentos
Pocas fechas antes del último atentado, Alcaraz hizo gala de esa misma prepotencia (coherencia, pensará él). Comparecía en la Audiencia Nacional como imputado por calumnias e injurias al presidente del Gobierno, tras una querella interpuesta por una asociación de abogados. Se ratificó sin titubeos en lo que Mikel Buesa, que también perdió a un hermano a manos de ETA, califica como “argumentos políticos”. Sostiene Alcaraz, por ejemplo, que “Zapatero es el máximo embajador de ETA”; o que “hay pruebas más que suficientes de su connivencia con los asesinos”. No repitió, aunque jamás ha rectificado, otras declaraciones suyas en las que mantenía que “la negociación de Zapatero con ETA requería un atentado como el del 11-M”; o que el presidente “quiere traficar con la sangre de las víctimas”. Todos estos “argumentos políticos” puestos en la boca o en la pluma de cualquier ciudadano común, periodista o no, se definen jurídicamente como calumnias o injurias cuando no van respaldados por pruebas de ningún tipo. La estrategia permanente de la dirección actual de la AVT y de sus “autores intelectuales” mediáticos (por algo en el propio PP los llaman “los federicos”) consiste en definir a cualquiera que los critique como “cómplices de los terroristas” o simples “voceros serviles del Gobierno socialista”, cuando no de “ingenuos” o “idiotas”, para resumir.
Ya va siendo hora de poner negro sobre blanco algunas verdades comprobables sobre los “argumentos” del señor Alcaraz. 1: No tiene derecho a hablar en nombre de “las víctimas”. La viuda de Fernando Buesa no piensa, ni mucho menos, lo mismo que su cuñado sobre los intentos de cualquier Gobierno de acabar con el terrorismo. Ni tampoco la hija de Ernest Lluch. Ni tantas otras víctimas. 2: No tiene derecho a hablar en nombre de los muertos, ni mucho menos a utilizar el dolor de sus familias para hacer política partidista. 3: No tiene derecho a mentir, calumniar o injuriar como si su estatus de presidente de una asociación de víctimas le otorgara inmunidad. 4: No tiene derecho a fomentar y extender su “zetafobia” en la sociedad española, absolutamente solidaria con las víctimas del terrorismo.
Fuente: La sombra de Aznar


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