Según vas cumpliendo años se te va cayendo el pelo, incluido el de la lengua (¿de dónde vendrá el dicho de no tener pelos en la lengua?) que te impedía contar sin tapujos las verdades del barquero o te dictaba prudencia.

Es lo que le ha ocurrido a Manuel Fraga, presidente fundador del PP, que a sus 85 años bien cumplidos puede decir las mayores inconveniencias para la estrategia de su partido, sin que a sus correligionarios les quede otra opción que reírle las gracias. Con su lengua de trapo, quizá para sujetar la dentadura postiza, de vez en cuando suele poner en estado de nervios con sus salidas extemporáneas a los más jóvenes de su tribu.

Cuando su pupilo digital, José María Aznar, ponía a parir a Fidel Castro ante la seño, George W. Bush, Fraga se hacía fotos con el dictador y le decía lindezas al oído como estas: “Más allá de las diferencias ideológicas, y nunca lo hemos negado, Fidel Castro… es uno de los muchos símbolos de este mundo hispánico que tantas veces fue glorioso, estuvo dividido, fue despreciado injustamente y es un símbolo de independencia”. Ahí queda eso.

O bien otro día no sólo no condena sino que alaba al régimen asesino de Franco del que fue ministro y cómplice, mientras Mariano en su cayuco de precampaña rema trabajosamente hacia la orilla del centro.

A la Iglesia le iba mejor cuando hablaba en latín. Los fieles no se enteraban de las insensateces que se contaban, por ejemplo, en las sagradas escrituras. Aplicado, pues, a la política, no se puede ir por ahí, como Fraga, haciendo promesas que se entiendan. Arias Cañete, por ejemplo, ante los reveses de la economía en el último trimestre y los desastres apocalípticos que alimentan desde su partido para el curso que viene, promete “medidas de choque” que nadie conoce pero que serán tomadas por sus creyentes como si se las hubiera dictado el Señor detrás de una zarza ardiendo. Se da por supuesto que unas medidas de choque acojonan a la crisis más pintada, sin necesidad de entrar en más detalles.

Y sin embargo, ahora que Rajoy, como ya habéis visto, rehuye la pregunta sobre si derogará los matrimonios gay en el caso hipotético de que gobierne, Fraga, el valedor de Ruiz Gallardón, farfulla entre dientes que si el PP gana las elecciones de marzo “habrá que reconsiderar leyes como la del divorcio exprés o la que permite el matrimonio entre homosexuales”. Uno disimulando como puede, y el otro se sale con la copia literal de la prédica de los obispos, quizá porque se siente, por edad, muy cerca ya de su tránsito al paraíso prometido. ¿Quién le manda al senador durmiente ser tan claro, tan explícito a dos meses de las urnas? ¿No sabe que luego las promesas hay que cumplirlas? ¿Es una orden o un consejo para Mariano?

Al menos es todo un indicador: me atrevo a aventurar que si nadie en el PP sale a desmentir pronto a Fraga puede ser un síntoma de que Gallardón irá al fin en la lista de Rajoy por Madrid, el otro gran enigma del enigmático presidente del PP que nos será desvelado el próximo día 17.

Los ancianos de la tribu, como don Manuel, tienen estos privilegios, que cualquier tontería suya suele ser tomada como una sabia sentencia.

Fuente: Blog de Manolo Saco