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Querido Paco:

Mi duda es la siguiente:

Si la venta de órganos es compatible con la “ética de la libertad”, ¿También se pueden vender partes del cuerpo para un festín caníbal? ¿Es justo que el Estado reprima al canibalismo voluntario? ¿Debería liberarse a Armin Meiwes, condenado por comerse a una víctima voluntariamente sacrificada?

Muchas gracias por tu respuesta,

I-love-PETA

Querido I-love-PETA,

La venta de órganos (de los cuales uno sea el legítimo propietario, claro) es perfectamente compatible con la ética de la libertad. Lo que se haga con ellos lo decide el propietario: si quiere comérselos, allá él (parece una estupidez, sobre todo por la abundancia de otros tipos de carne nutritiva y sabrosa, pero las valoraciones son subjetivas). A muchos les resultará obviamente repugnante (es normal que se considere inmoral), pero la tolerancia de la libertad consiste en permitir acciones voluntarias que a ti no te gustan; si te parecieran bien no tendría mérito. Lo normal hoy día es no desear comer carne humana, y al que lo haga seguramente se le consideraría enfermo mental, pero Aníbal Lecter es un asesino que parece bastante cuerdo e inteligente. Si crees que comer carne humana es algo horrible, boicotéalo, o informa de quién lo hace para que los demás también les repudien, pero sin prohibirlo mediante la coacción estatal.

El canibalismo no siempre ha sido inmoral: parece casi seguro que muchos grupos humanos primitivos eran caníbales (aunque seguramente sólo comían miembros de otras tribus a quienes previamente asesinaban, ya que resulta raro comerte a un amigo o pariente y al comer a alguien que muere por alguna enfermedad uno puede estar comiéndose la causa de esa enfermedad); los sacrificios rituales acababan comiéndose al sacrificado (podría ser una fuente de proteínas en casos de escasez de alimentos, si dos van a morir de hambre en una situación límite uno puede sobrevivir comiéndose al otro).

El problema ético no es comer carne humana, sino de quién es esa carne (de quién es el cadáver de un muerto). Los chilenos del accidente de aviación de los Andes, ¿hicieron mal?

Con este pensamiento me despido, no sin antes desearte una buena digestión.

Paco.

Fuente: Lady Godiva